Ileana tuvo esta pieza en su taller durante años. Con ella creó obras, se enamoró, se desenamoró, se volvió a enamorar. Finalmente sintió que podía dejarla ir. Allí comenzó otro recorrido.

Marcos López vive frente al taller de Ileana, sin embargo nunca se conocieron.

Los ojos sonrientes de una mujer de cerámica miraban a través de la vidriera de un anticuario que la había comprado, días atrás, a una artista un poco rara, de unos ochenta años, que se desprendía de ella como quien despide a una amiga.

Marcos la vio y, sin dudarlo, la compró. Y la recibió como quien le da la bienvenida a una amiga. La cuidó, la maquillo y la intervino. La transformó en una nueva obra. Se enamoró, se desenamoró y se volvió a enamorar.

Esa nueva versión terminó un tiempo más tarde, en manos de Mariela Ivanier, que la adquirió y la atesora desde entonces.

De algún modo, la historia de Arte Pequeño Formato® -que nació en el taller de Ileana Hochmann y hoy llega al MARQ con Marcos López como artista invitado-también está contenida en el viaje de esa pieza. Una obra que fue mutando, encontrando nuevos sentidos y nuevos destinos.

Ileana y Marcos se conocieron finalmente, en el lanzamiento de la feria Arte Pequeño Formato.

A veces las obras encuentran a las personas.
Y otras veces, las personas terminan encontrándose gracias al arte.

Obra de Ileana Hochmann

Foto: Patricia Ackerman

Obra de Marcos López

Foto: Natalia López